Entradas

Esculturas de Buenos Aires (recreaciones)

Imagen
Referencias: https://qualquierbuenosaires.blogspot.com/2014/11/estatuas-de-buenos-aires-ninos.html?m=1 El Niño y la Gallina. Era una escultura de bronce, con un chico que alzaba en una mano un pollito, y frente a él la gallina enfrentándolo, seguramente para defender a su cría. Altura: unos 70 cm. Su autor fue el escultor italiano Nicolás Gulli (1866-1954). Fue emplazada en 1911 en ese lugar, y robada en 1996. Grupo infantil. Escultura realizada en bronce, de 75 cm. de altura. Representaba a dos chicos unidos por los brazos, en actitud de estar jugando y con expresión de alegría. Obra de Vicente Gemito (1852 -1929), también italiano, a quien se debe asimismo L’Acquaiolo, que se encontraba allí en la misma plazoleta y que fue trasladada al Jardín Botánico, como ya comentamos en una nota anterior. Esta escultura fue robada en 1997. https://www.lagacetadelretiro.com.ar/retiro-patrimonio-las-esculturas-ya-no-estan/

Libro, las elites argentinas a lo largo de la historia

Imagen
El país sin rumbo se debate en caer más o menos rápido. No hay visionarios ni patriotas entre las clases dominantes, poder real, establishment o como se le quiera llamar. Todo mal. Ixx, 2026 El país retrocedió casi 20 puestos en el Ranking Global de Calidad de Élites (EQx) de la Universidad de Saint Gallen, Suiza. Mientras los sectores de poder mantienen su influencia, la capacidad de generar valor real se desploma, dejando al país en una posición crítica de cara al desarrollo a largo plazo. Argentina no carece de talento, pero conforma un esquema de elites caracterizado por la extracción de renta y la fuga de futuro. El último reporte del Indice de Calidad de las Elites (EQx 2026), liderado académicamente por la Universidad de Saint Gallen (Suiza), arroja una luz cruda sobre la realidad estructural de Argentina. En un contexto global donde la innovación y la inversión productiva definen el éxito de las naciones, Argentina registró un marcado retroceso, cayendo del puesto 86 en 2025 a ...

El lector en la literatura

Imagen
Gente que lee en los textos. Fragmento "Y luego está Dahlmann convaleciente, que lee en el tren Las mil y una noches para olvidar la enfermedad hasta que lo distrae la llanura, lo distrae la realidad y, aliviado, se deja, simplemente, vivir. Y por fin Dahlmann en ese pueblo perdido en el sur de la provincia de Buenos Aires, que recurre a la lectura para aislarse y protegerse, y se refugia nuevamente en el volumen de Las mil y una noches hasta que es arrancado de su aislamiento por los parroquianos del almacén que lo hostigan y lo desafían. El volumen de Las mil y una noches está en las dos muertes; es la causa, habría que decir, de las dos muertes. En un caso, es la ansiedad de leer la que lleva al accidente; en el otro caso, es el riesgo de leer lo que lleva al desafío. Pero hay algo más que quiero destacar aquí. En el almacén Dahlmann es enfrentado porque está leyendo, porque lo ven leer, abstraído, un libro. Quiero decir que, a menudo, lo otro del lector está representado tambi...

Pensar las cosas de otra manera

Imagen
Siempre queda una chance..

El sable corno - Absurdo contemporáneo (cuento)

Imagen
Corno Se despertó de súbito y se sentó en la cama, sudaba y las sábanas se le pegaban a la piel, las apartó de un manotazo molesto; con el mismo ademán se corrió el pelo adherido a la frente para despejar los ojos a medio abrir, resopló y buscó tanteando sus pantuflas, sus movimientos activaron las luces y lentamente inundaron la habitación de un cálido y tenue color ambarino. Salió en calzoncillos a la sala de espera donde un asistente sin decir palabra le ayudó a colocarse una bata de seda negra brillosa que anudó apenas con desgano dejando su pecho y su abdomen al aire, con la vista fija casi perdido se dirigió como un autómata a la enorme puerta blanca de doble hoja en el otro extremo del corredor. La empujó sin esfuerzo y abrió ante sí un espacio amplio, solemne como él lo había pedido. Un cubo flotaba en el centro de la habitación gigantesca, pudo ver sobre un almohadón de terciopelo rojo la joya que reposaba reluciente como la dejó la tarde anterior. Se detuvo en la entrada con ...

Rima LIII - Gustavo Adolfo Becquer

Imagen
RIMA LIII de Gustavo Adolfo Bécquer.  Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres... ¡esas... no volverán!. Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas, cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día... ¡esas... no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido...; desengáñate, ¡así... no te querrán! https://santiagosorli.blogspot.com/2018/12/gustavo-adolfo-becquer.html Mas analisis . . . https://poemario.com/rima-liii/ «Al través de ellos [los vidrios de los balcones] se divisaba casi todo Madr...

Por el camino de Swann, Marcel Proust - Les madeleines

Imagen
lunes, 10 de noviembre de 2008 "La magdalena" Por el camino de Swann (el primer volumen de la serie En busca del tiempo perdido ), escrita por Marcel Proust en 1913 Hacía ya muchos años que no existía para mí de Combray más que el escenario y el drama del momento de acostarme, cuando un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso que tomara, en contra de mi costumbre, una taza de té. Primero dije que no, pero luego, sin saber por qué, volví de mi acuerdo. Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino, Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario ...