Otzi El Hombre de los Hielos - I+C 2003
Así fue hallado Otzi.
El Hombre de los Hielos
(Investigación y Ciencia, julio 2003)
¿De dónde procedía el Hombre de los Hielos y qué hacía en ese paso a gran altura antes de morir?
Estudios meticulosos, especialmente de los restos vegetales hallados en el cuerpo, modifican muchas de las interpretaciones avanzadas a partir del descubrimiento.
James H. Dickson, Klaus Oeggl y Linda L. Handley
Un día claro de septiembre del año 1991, una pareja de excursionistas que recorría una cresta a gran altitud de los Alpes se encontró un cadáver que sobresalía de la nieve fundida. Tras regresar al refugio de montaña, avisaron a las autoridades. Estas pensaron que el cuerpo pertenecía a alguno de los alpinistas que todos los años desaparecen en las quebradas que cruzan los glaciares de la región. Pero cuando los restos se llevaron a la cercana ciudad de Innsbruck (Austria), Konrad Spindler, un arqueólogo de la universidad de esta localidad, determinó que el cuerpo pertenecía a un hombre prehistórico, muerto hacía varios miles de años. Spindler y otros científicos de asentamiento que el cuerpo y todas sus pertenencias habían permanecido conservados en el hielo hasta que una precipitación de polvo procedente del Sahara, unida a un período cálido excepcional, causaron una fusión del hielo que dejó expuestas la cabeza y la espalda
Hasta esa fecha, no se habían encontrado en Europa cuerpos bien conservados de ese período, el Neolítico. El Hombre de los Hielos es mucho más antiguo que los cuerpos de la Edad del Hierro hallados en las turberas de Dinamarca e incluso que las momias reales de los egipcios. Igual de sorprendente era la presencia de un conjunto completo de ropas y de una variedad de artefactos
Con la emoción que produjo el hallazgo, tanto la prensa como los científicos vertieron muchas especulaciones sobre este hombre prehistórico. Spindler elaboró una hipótesis muy compleja sobre su muerte. Habría huido, decía, a las montañas para refugiarse después de que le hiriesen en una pelea en su pueblo de origen. Era otoño; se trataba de un pastor que buscó refugio en los pastos de alta montaña, adonde conducía sus rebaños en verano. Herido y extenuado, se quedó dormido y murió sobre la roca donde lo encontrarían cinco milenios más tarde. Según esta explicación, la magnífica conservación del cuerpo se debía a la rápida caída de nieve que lo protegió de los animales carroñeros. seguida de una rápida deshidratación a causa del frío.
1. EL HOMBRE DE LOS HIELOS fue descubierto en una hoya rocosa a gran altitud en los Alpes, en una zona de nieves y hielos perpetuos. La presión del hielo que le cubría provocó el desprendimiento de parte del cuero cabelludo. El cuerpo estaba boca abajo sobre una roca. Pese a lo que se creía en un principio, llegó allá flotando en alguno de los deshielos previos.
Como la singularidad del hallazgo no se reconoció de inmediato, se extrajo el cuerpo de una forma que destruyó mucha información arqueológica y deterioró el propio cadáver. Durante el verano de 1992 se realizó una excavación más rigurosa, con métodos arqueológicos, y se obtuvo pruebas muy valiosas, con abundantes materiales orgánicos (semillas, hojas, madera, musgo...). Este material se añadía a los restos de plantas, musgos sobre todo, limpiados de la vestimenta durante el proceso de conservación. Ahora, tras una década de intensa investigación, efectuada tanto por nosotros como por otros científicos, de esos restos vegetales y de las muestras tomadas de los intestinos del Hombre de los Hielos, contamos con pruebas muy sólidas que modifican las interpretaciones esbozadas inicialmente y ponen en su lugar una historia mejor fundada.
¿Quién era?
Los excursionistas encontraron el cuerpo a una altitud de 3210 metros sobre el nivel del mar, en los Alpes de Ötztal. Por este motivo se le conoce popularmente con el apodo de Ötzi. Apenas a 92 metros
de la frontera austroitaliana, la hoya, poco profunda, que protegía el cuerpo está cerca del paso Haslabjoch, entre el Schnalstal italiano (Valle de Senales) y el Ventertal en Austria (see el mapa del recuadro "La ruta que debió de seguir el Hombre de los Hielos"). Yacía en una posición incómoda, boca abajo, un hombro sobre una roca, con el brazo izquierdo sobresaliendo por el lado derecho y la mano derecha atrapada bajo una piedra grande. Sus avíos y vestimenta, también congelados total o parcialmente, estaban dispersos alrededor de su cuerpo; algunas piezas se hallaban a varios metros. Las dataciones de los restos vegetales hallados junto al cuerpo y de las muestras del propio Ötzi y su vestimenta, efectuadas con métodos de radiocarbono por tres laboratorios diferentes, confirmaron que tenía una antigüedad de 5300 años.
No costó demasiado descubrir unos cuantos detalles más acerca de Ötzi. Fue un hombre bajo, de 159 centímetros de estatura, como muchos que viven en Schnalstal hoy en día. El estudio de sus huesos mostró que tenía 46 años, una edad avanzada para su época. Los aná lisis de ADN situaban su origen en Europa norte y central, lo que podría parecer obvio, pero lo diferencia de la población de origen mediterráneo, cuyas tierras no se hallan muy lejos, al sur.
Tenía una anomalía congénita harto rara: le faltaba la duodécima costilla. Además, las costillas séptima y octava del lado derecho se rompieron y sanaron en algún momento de su vida. Según Peter Vanezis, de la Universidad de Glasgow, su tórax derecho estaba deformado y había dos posibles fracturas en las costillas tercera y cuarta. Pero, al igual que la fractura del brazo izquierdo, esas lesiones se produjeron después de su muerte. Se trata de uno de los numerosos indicios que arrojan dudas sobre las hipótesis iniciales. Otro es el descubrimiento de que el desprendimiento de una parte del cuero fue causado por la presión y no por un golpe o por la descomposición.
Dejando a un lado las cuestiones sin resolver respecto a la muerte de Ötzi y si esta fue violenta o no, hay pruebas de que no tenía un buen estado de salud cuando murió. Aunque la mayor parte de su epidermis, pelo y uñas habían desaparecido, probablemente descompuestas como resultado de la exposición al agua durante deshielos ocasionales, sus restos ofrecieron mucha información. El examen de la única uña de la mano hallada mostraba tres "líneas de Beau": aparecen cuando existe una interrupción en el crecimiento normal de las uñas. Indican que padeció una enfermedad grave tres veces en los últimos seis meses de su vida; el último episodio, alrededor de dos meses antes de su muerte, fue el más intenso de dos y duró cerca de dos semanas. Horst Aspöck, de la Universidad de Viena, descubrió que sufría una infección intestinal, causada por un nemátodo parásito (Trichuris trichiura), que le produjo una diarrea debilitante e incluso disentería, aunque no conocemos la gravedad de la infección.
En la capa de piel situada bajo la perdida epidermis se ven numerosos tatuajes de formas simples, realizados con polvo de carbón. Sin duda, estos símbolos no eran decorativos; probablemente tenían fines terapéuticos. Algunos se encontraban muy cerca de los puntos de la acupuntura china, en partes donde Ötzi pudo haber sufrido artritis (en la zona lumbar, rodilla y tobillo derechos). Esta coincidencia ha llevado a que se piense en tratamientos de acupuntura. Sin embargo, según Vanezís y Franco Tagliaro, de la Universidad de Roma, las radiografías han mostrado muy pocas señales, si alguna, de artritis.
El dedo meñique del pie izquierdo evidenciaba síntomas de congelación. Los dientes estaban muy desgastados, un reflejo de la edad y alimentación de Ötzi. Se encontraron los restos de dos pulgas en su vestimenta. No se encontró ningún piojo, pero como la epidermis se había descompuesto, si hubiera tenido alguno se habría perdido.
¿Cómo eran sus pertrechos?
Volviendo a la vestimenta y a los utensilios de VÖtzi, conocemos mejor no solo a Ötzi, sino también la comunidad con la que vivía. Los útiles son un testimonio del profundo conocimiento que tenía su pueblo de las rocas, hongos, plantas y animales del entorno inmediato. Y también podemos saber que obtenían recursos -sílex, mineral de cobre- de lugares más lejanos. Gracias a estos conocimientos. Ötzi iba muy bien equipado; cada objeto estaba confeccionado con el material más apropiado para su uso.
Le abrigaban perfectamente tres capas de ropa: calzas, taparrabo y una chaqueta confeccionados con piel de ciervo y cabra; portaba una capa de hierba y estopa (fibras largas y resistentes extraídas de la corteza del tilo). El gorro era de piel de oso. El calzado tenía una capa aislante de hierba; la suela era de piel de oso y la parte superior de piel de cabra.
Llevaba un hacha de cobre y un cuchillo de sílex procedente del Lago de Garda, que se encuentra 150 kilómetros al sur. El mango del cuchillo era de madera de fresno, un material que todavía se usa porque no se astilla fácilmente. Su arco, sin rematar, era de tejo, la mejor madera posible por su gran resistencia a la tensión (los famosos arcos con los que los arqueros ingleses derrotarían a los franceses en Azincourt 4000 años más tarde serían también de tejo). En el carcaj de piel había catorce flechas, pero solo dos de ellas ambas, eso sí, rotas tenían plumas y puntas. Trece de las varas de flechas eran de morrionera (Viburnum lantana), un arbusto de tallo largo, recto y rígido del diámetro adecuado; una estaba hecha de morrionera y de cornejo (Cornus sanguinea).
Un bolso a modo de cinturón contenía yesca, de un hongo políporo que crece en los árboles, el hongo yesquero, y fragmentos de pirita y sílex, para sacar chispas. También se halló una pequeña herramienta para afilar el sílex. Llevaba ensartados en una correa de piel dos pedazos perforados del hongo políporo del abedul, que cuenta con algunos compuestos farmacológicos (triterpenos); quizás se usaban con fines medicinales. Además, se encontraron fragmentos de una red, el armazón de una mochila y dos recipientes elaborados con corteza de abedul: uno de ellos contenía carbón y hojas de arce real (Acer platanoides): quizás estas envolvieran brasas.
Una nueva interpretación Resumen/del hombre prehistórico
Los análisis recientes indican que el Hombre de los Hielos:
Quizás viviese cerca de donde se encuentra hoy el castillo de Juval, en el sur del Tirol (Italia).
Su alimentación era variada; incluía escanda, otras plantas y carne.
Su edad era de 46 años y no tenía un buen estado de salud.
Falleció en primavera.
Pudo haber muerto de un flechazo en la espalda.
No murió en la roca donde fue hallado, sino que flotó hasta ese lugar en un episodio de deshielo
¿De dónde procedía?
L os valles discurren en esta zon zona de los Alpes de norte a sur, entre elevadas cadenas montañosas. Sólo hay que saber, pues, si Ötzi vino del norte o del sur; del este o del oeste, no pudo. Las pruebas botánicas apuntan al sur. Se descubrió hace mucho un yacimiento neolítico en Juval, castillo medieval en el extremo meridional del Schnalstal, a 2000 metros menos de altitud pero a tan solo una distancia de 15 kilómetros, en línea recta, de donde apareció el Hombre de los Hielos. Las excavaciones arqueológicas del yacimiento neolítico no son recientes; no existen dataciones de carbono 14. Pero Juval es el lugar más cercano a la hoya de Ötzi donde todavía medran plantas y musgos relacionados con éste. No tenemos ninguna razón para pensar que tales organismos no se daban en época prehistórica; quizás Ötzi vivía allá
Cuando se realizaron los trabajos de conservación de la vestimenta, se recogieron muchos restos vegetales, con grandes cantidades del musgo forestal Neckera complanata. Este musgo y otros que llevaba crecían al norte y al sur del lugar del hallazgo, pero las fuentes meridionales se hallan más Cerca. N. complanata abunda en los alrededores de Juval. Wolgang Hofbauer, que trabaja en el Instituto Fraunhofer de Física de la Construcción. en Valley (Baviera), ha descubierto que está presente, en cantidades moderadas, en Vernagt, a tan solo cinco kilómetros de la hoya de Ötzi, a 1450 metros menos de altitud. Más recientemente Alexandra Schmidl, del Instituto Botánico de la Universidad de Innsbruck, descubrió pequeños fragmentos de hojas del musgo Anomodon viticulosus en muestras tomadas del estómago del Hombre de los Hielos. Este musgo forestal crece junto a N. complanata en Schnalstal.
2. EL HOMBRE DE LOS HIELOS se protegía con una triple indumentaria de pieles, hierbas y fibras de corteza. Estas reconstrucciones han sido realizadas por los arqueólogos del Museo Central Romanogermánico de Maguncia (Alemania), donde se han restaurado los pertrechos y la ropa del Hombre de los Hielos.
Si Juval no fue su lugar de origen, hay pruebas de ocupación neolítica en el cercano valle de Vinschgau (Valle de Venosta) y el valle del río Adigio. Por el contrario, hacia el norte, los yacimientos neolíticos conocidos más próximos caen ya a muchas decenas de kilómetros, y no tenemos indicios de asentamientos neolíticos en el Ventertal o en el Ötztal. Su hogar, pues, se hallaba quizás a menos altitud, en Schnalstal o en Vinschgau; en tal caso, Ötzi vivía en una región de inviernos suaves y cortos, con pocas nevadas, especialmente si el clima era por entonces un poco más cálido.
Los análisis de la composición isotópica del esmalte dental, efectuados por Wolfgang Müller, de la Universidad Nacional Australiana, indican que Ötzi se crió en una región y pasó las últimas décadas de su vida en otra. A partir del estudio de los isótopos estables y de los elementos presentes como trazas, Jurian Hoogewerff, del Instituto de Investigación de los Alimentos en Norwich, sostiene que Ötzi vivió sus últimos años en Ventertal o en valles cercanos más al norte. Si pudiera corroborarse, constituiría un hallazgo apasionante.
LA RUTA QUE DEBIO DE SEGUIR EL HOMBRE DE LOS HIELOS
La zona donde se encontró el Hombre de los Hielos (círculo rojo) se halla en la frontera entre Austria e Italia. En un primer momento se pensó que estaba en Austria, y el cuerpo fue llevado a Innsbruck. Más tarde, las autoridades determinaron que el yacimiento pertenecía a territorio italiano; por este motivo, el Hombre de los Hielos se conserva ahora en un museo especialmente dedicado a él en Bolzano. A partir de los restos vegetales asociados con el cuerpo, los autores creen que el último itinerario (línea roja) seguido por el Hombre de los Hielos debió de partir de los alrededores del castillo de Juval para internarse en el Schnalstal y a continuación emprender la empinada ascensión al Tisental (ver el perfil de arriba). Dickson y sus colaboradores han rastreado la región en busca de las 80 especies de musgos y hepáticos halladas en el cuerpo del Hombre de los Hielos y extraídas de la arena y grava de fondo de la depresión. Sólo se dan en los alrededores del lugar del hallazgo unas 20. El musgo que tenía en grandes cantidades en su vestimenta es de la especie Neckera complanata (los círculos verdes muestran dónde crece en la actualidad). El área de mayor concentración de este musgo aloja además muchas de las otras plantas halladas con el Hombre de los Hielos; se encuentra al sur de yacimiento, en el castillo de Juval, donde también existen pruebas arqueológicas de asentamientos prehistóricos. Esa zona podría haber sido su hogar.
Los autores
JIM DICKSON, KLAUS OEGGL Y LINDA HANDLEY comparten el interés por las plantas que el Hombre de los Hielos del Tirol pudo haber utilizado a lo largo de su vida. Dickson es profesor de arqueobotánica y sistemática vegetal en la Universidad de Glasgow y ha recibido la medalla Neill de la Sociedad Real de Edimburgo. Ha escrito más de 150 artículos y cinco libros. Oeggl es profesor de botánica de la Universidad de Innsbruck, experto en arqueobotánica y coeditor del libro The Iceman and His Natural Environment (SpringerVerlag, 2000). Handley, ecofisióloga del Instituto Escocés de Investigaciones sobre las Cosechas, en Invergowrie, está especializada en el estudio de isótopos estables de carbono y nitrógeno en plantas y suelos.
¿Qué comía?
os estudios que se están efectuando en los restos muestras gestivo de Ötzi nos proporcionan información directa de sus últimas comidas. Uno de los autores de este artículo (Oeggl) ha detectado salvado de escanda (Triticum monococcum), un trigo primitivo tan fino que debió de molerse como harina para elaborar pan y no se consumió en forma de gachas. Residuos microscópicos de plantas, que hasta la fecha no se han podido identificar. prueban que se alimentaba también de otras plantas. Franco Rollo y su equipo de la Universidad de Camerino (Italia) han reconocido, en los análisis de ADN de los residuos de comida encontrados en los intestinos del Hombre de los Hielos, la presencia de ciervo e îbice o cabra alpina. Además, se descubrió astiHas de huesos de cuello de ſbice cerca del cuerpo de Ötzi. También se halló alrededor del cuerpo una endrina. Las endrinas, pequeñas y amargas, pudieron entrar en su dieta.
De su tracto digestivo se extrajeron varios tipos de musgo. Apenas si hay indicios de que los humanos consumieran musgos, y menos como componente principal de la alimentación. Pero hace más de 5000 años no se disponía de materiales para envolver, embalar, rellenar o secar. Los musgos eran muy apropiados para estos usos, como han demostrado numerosos descubrimientos arqueológicos por toda Europa. Su presencia habitual en pozas sépticas de vikingos y de época medieval revela una aplicación similar al papel higiénico. Que las provisiones de Ötzi se envolvieran en musgo nos explicaría de forma sencilla la presencia de las hojas y fragmentos de hojas de N. complanata hallados en las muestras intestinales: Ötzi podría haberlos consumido de forma accidental.
Analizando la abundancia relativa de los isotopos estables de carbono y nitrógeno (carbono 13 y nitrógeno 15) en los restos arqueológicos de hueso y de pelo obtenemos claves sobre su dieta. El nitrógeno 15 informa de la proporción de proteínas animales o vegetales que consumía ur individuo. El carbono 13 muestra el tipo de plantas que consumía y si los alimentos de origen terrestre o marino formaban una parte fundamental de su dieta.
Los datos isotópicos coinciden con las demás pruebas que indican que Ötzi se alimentaba de productos vegetales y animales. Alrededor del 30 por ciento del nitrógeno que tomaba con los alimentos procedía de proteínas de origen animal, el resto de las plantas. Este valor coincide con los de las tribus de cazadores recolectores actuales. Los datos también avalan que no ingería alimentos de origen marino. Lo que resulta comprensible, dada la gran distancia a la que se encontraba del mar.
¿Qué estaba haciendo allí?
Incluso hoy los pastores, siguiendo una antigua costumbre, llevan en junio sus rebaños desde Schnalstal a los pastos más altos de Ötztal y bajan de allí en septiembre. El cuerpo fue hallado cerca de una de esas rutas tradicionales: por eso las primeras hipótesis propusieron que se trataba de un pastor. Pero ningún elemento de su vestimenta, ni de su equipo indica que se desarrolle ese oficio. No se encontró ningún resto de lana, ningún perro pastor a sus pies, ningún cayado en sus manos. Se presentan como pruebas de la hipótesis del pastor la capa de hierba y estopa, que tiene análogos actuales en las prendas de los pastores de los Balcanes. Pero por sí solo esto no es concluyente: que sepamos, se trataría de la indumentaria habitual de un viajero en aquella época.
3. EN LA ZONA ROCOSA y helada donde se halló al Hombre de los Hielos se ha erigido un monumento conmemorativo. Las tres personas se encuentran justo en el lugar donde yacía. Normalmente, la nieve y el hielo no llegan a fun dirse lo suficiente, como cuando se tomé esta fotografía en verano de 2000, para que aparezcan las rocas y la grava que hay en el fondo de la depresión rocosa.
Los análisis de los pocos cabellos recuperados de Ötzi revelaron altos índices de arsénico y cobre. La explicación publicada es que habría participado en la Fundición del cobre. Pero Geoffrey Grime, de la Universidad de Surrey, considera que esos niveles excepcionalmente altos pueden ser el resultado de la fijación bacteriana de metales después de la muerte de Ötzi; el cobre no estaba dentro del cabello, sino en su superficie. Más datos a favor de la posibilidad de que el cobre se adhiriese tras la muerte proceden de la presencia del musgo Mielichhoferia elongata, o musgo del cobre, que crece preferentemente en rocas que contienen ese mineral.
4. EL CASTILLO DE JUVAL en Schnalstal, a menor altitud
que donde se produjo el hallazgo, es el lugar más cercano a éste donde se encuentran muchas de las plantas de baja altura que aparecieron junto al Hombre de los Hielos.
Uno de nosotros (Dickson) ha observado su presencia cerca del yacimiento; Ronald D. Portley lo corroboró.
Según afirmaba otra hipótesis nos hallaríamos ante un cazador de îbices; el arco y el carcaj de flechas podrían respaldar esta explicación. No obstante, si hubiese estaba cazando en el momento de su muerte. ¿por qué su arco no estaba rematado y le faltaba la cuerda? ¿Por qué, excepto dos, las flechas carecían de puntas y flechas, y esas dos estaban rotas?
Otras hipótesis que se adelantaron sobre el oficio de Ötzi: que se trataba de un forajido, de un comerciante de sílex, de un chamán o de un guerrero. Ninguna tiene fundamento, a menos que los chamanes diesen a los fragmentos de hongo políporo que transportaba un uso medicinal o espiritual.
¿Cómo murió?
En julio de 2001 Paul Costner y Eduard Egarter Vigl del Hospital Regional de Bolzano, anunciaron que las radiografías revelaban la presencia de una punta de flecha en la espalda de Ötzi, por debajo del hombro izquierdo. Basándose en este descubrimiento, se habló de una muerte violenta. Gostner y Egarter Vigl afirman: "En la actualidad está probado que Ötzi no falleció de muerte natural, ni debido únicamente al agotamiento o a la congelación". Aunque existen reconstrucciones tridimensionales del objeto, de 27 milímetros de longitud y 18 milímetros de anchura, todavía no se ha aceptado la solicitud realizada por Vanezis y Tagliaro de que se lo extraiga para comprobar de forma concluyente que se trata de una punta de flecha. Además, habría que sacarla de forma que se pudiese observar si causó lesiones letales.
Pero la punta de flecha no tuvo por qué causar la muerte. Muchos individuos siguen viviendo después de que objetos extraños, una bala, por ejemplo, hayan entrado en su cuerpo. Un ejemplo arqueológico muy destacable es la punta de lanza de estilo Cascade hallada en el coxal derecho del famoso hombre de Kennewick, en Estados Unidos, que había sobrevivido tanto como para que el hueso creciese alrededor.
¿En qué época del año murió?
Los primeros informes situaban la muerte en otoño. Se basaban en la presencia cerca del cuerpo de la endrina, fruto que madura a finales del verano, y en los pequeños fragmentos de grano en las ropas de Ötzi, que, según cabría presumir. se depositaron ahí durante la trilla. Pero ahora tenemos numerosas pruebas botánicas que indican que murió a finales de primavera o principios del verano Los análisis que Oeggl ha efectuado en un pequeño fragmento de residuo de comida extraído del colon de Ötzi han revelado la presencia de polen de un arbusto similar al carpe (Ostrya carpinifolia). Sorprende que gran parte del polen haya retenido sa estructura celular, pues suele descomponerse enseguida. Esto significa que ingirió poco antes de su fallecimiento polen transportado por el aire o bebió agua que contenía pólenes muy recientes. Ostrya carpinifolia, que en la actualidad medra, hasta los 1200 metros de altitud, en Schnalstal, florece entre fines de primavera y principios de verano.
Puede que Ötzi llevese endrinas secas, como pasas: la desecación podría haberse realizado mucho antes de su viaje. Los fragmentos de grano se conservan de forma indefinida; pudo haberlos transportado, sin advertirlo, en sus ropas durante mucho tiempo.
Lo que sabemos
Transcurrido transcurrido un decenio largo desde el descubrimiento del más antiguo y mejor preservado cuerpo humano de la Prehistoria, las interpretaciones sobre quién fue aquel hombre y cómo llegó a morir en esa depresión rocosa a gran altura de los Alpes han cambiado de forma considerable. Y ahora somos conscientes de la necesidad de realizar muchos nuevos análisis. muy minuciosos. El estudio de los restos vegetales (el polen, semillas, musgos y hongos hallados en el interior y en el exterior del cuerpo) ha esclarecido un número sorprendente de enigmas que envolvían a Ötzi. Sabemos que era omnívoro, que disfrutaba de un conocimiento profundo de su entorno, que procedía de más al sur; conocemos su edad y su estado de salud y la estación del año en que murió. Sabemos también algo de su medio ambiente. Quizás una de las reinterpretaciones más sorprendentes sea que ahora pensemos que no murió sobre la roca donde lo encontraron. Llegó allá flotando durante alguno de los deshielos ocasionales de los últimos 5000 años. La posición del cuerpo, con el brazo izquierdo asomando rígidamente por el lado derecho y la mano derecha atrapada debajo de una piedra, y la pérdida de la epidermis nos Ilevan a esta conclusión, reforzada por la presencia de algunas de sus pertenencias a varios metros de distancia del cuerpo, come si, flotando, se hubieran apartado de éste.
5. EL HOMBRE DE LOS HIELOS se encuentra en la actualidad en una cámara especialmente diseñada del Museo Arqueológico del Sur del Tirol (Bolzano), que lo mantiene a 5 grados bajo cero y al 99% de humedad.
Pero no sabemos, y quizás no lo sepamos nunca, por qué Ötzi se encontraba a esa altura en los Alpes. Y quizás nunca comprendamos exactamente la forma en que pereció. Realizar una autopsia podría ser demasiado destructivo. En ausencia de este tipo de pruebas, no podemos excluir del todo la posibilidad de que muriese en otro lugar y lo lleven a la depresión donde fue hallado por los excursionistas 5000 años más tarde.
Bibliografía complementaria
EL HOMBRE DE HIELO OMNÍVORO DEL TIROLEO: CONTENIDO DEL COLON (CARNE, CEREALES, POLEN, MUSGO Y GUSANOS LÁTIMOS) Y ANÁLISIS DE ISÓTOPOS ESTABLES. James H. Dickson et al., en Philosophical Transactions of the Royal Society of London, Series B. vol. 355. págs. 18431849; 29 de diciembre de 2000
PERSPECTIVA: INFORME DE HALLAZGOS RADIOLÓGICOSFORENSES SOBRE EL HOMBRE DE HIELO. Paul Gostner y Eduard Egarter Vigl, en Journal of Archaeological Science, vol. 29, n.º 3, págs. 323326; marzo de 2002.
LAS ÚLTIMAS COMIDAS DE ÖTZI: ANÁLISIS DE ADN DEL CONTENIDO INTESTINAL DE LA MOMIA NEOLÍTICA DEL GLACIAR DE LOS ALPES. Franco Rollo et al., en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, vol. 99, n.º 20, págs. 12.59412.599; 1 de octubre de 2002.

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