Libro, las elites argentinas a lo largo de la historia


El país sin rumbo se debate en caer más o menos rápido. No hay visionarios ni patriotas entre las clases dominantes, poder real, establishment o como se le quiera llamar. Todo mal.
Ixx, 2026


El país retrocedió casi 20 puestos en el Ranking Global de Calidad de Élites (EQx) de la Universidad de Saint Gallen, Suiza. Mientras los sectores de poder mantienen su influencia, la capacidad de generar valor real se desploma, dejando al país en una posición crítica de cara al desarrollo a largo plazo. Argentina no carece de talento, pero conforma un esquema de elites caracterizado por la extracción de renta y la fuga de futuro.

El último reporte del Indice de Calidad de las Elites (EQx 2026), liderado académicamente por la Universidad de Saint Gallen (Suiza), arroja una luz cruda sobre la realidad estructural de Argentina. En un contexto global donde la innovación y la inversión productiva definen el éxito de las naciones, Argentina registró un marcado retroceso, cayendo del puesto 86 en 2025 a la posición 104 sobre 151 economías evaluadas.

Este deterioro no es un evento fortuito, sino la consolidación de una trayectoria descendente que comenzó años atrás: en 2024 el país ocupaba el puesto 70, y cayó también cerca de 20 posiciones al año siguiente. El índice revela una patología persistente: las élites argentinas —tanto políticas como económicas— han perfeccionado el arte de extraer valor en lugar de crearlo.

La competencia dentro de las élites debería limitar el poder y, por lo tanto, permitir que surjan élites capaces de generar valor. Sin embargo, el sistema no logra, por alguna razón, traducir esa energía y ese potencial en inversión, productividad y competencia real.

Uno de los hallazgos más inquietantes del informe es la brecha sistémica entre el poder acumulado y el valor generado. Según Pablo San Martin, presidente de SMS Latinoamérica y encargado de redactar el capítulo argentino del estudio, la economía local no logra convertir su “razonable volumen de poder” en resultados productivos.

Mientras que en la variable Poder Político se mantiene en un nivel relativamente alto (puesto 39), en términos del Poder Económico desciende hasta el puesto 60. Pero en cuanto al Valor Económico es donde el sistema colapsa, situándose en el puesto 137, casi en el último escalafón global.

Esta dinámica refleja que las élites económicas logran extraer una riqueza superior a la que su volumen de poder parecería permitir, pero lo hacen a un “costo elevado” y en un entorno de “activos deprimidos”, según advierte el informe. En palabras simples: el sistema no logra traducir el potencial y el talento del país en inversión, productividad o competencia real.

https://www.pagina12.com.ar/2026/05/15/mala-nota-de-suiza-para-las-elites-argentinas/




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