Autores continuadores de otros
A pesar del título de la entrada aquí no voy a mencionar a los referidos sino a los que dejaron obras inconclusas.
Se trata de autores de prestigio que al final de sus vidas dejaron alguna obra sin terminar y otros tomaron el desafío y se calzaron las plumas del famoso para hacer un cierre a sus obras.
Dejaron escritos inconclusos nombres tales como Jack London, Raymond Chandler, Jane Austin, también Schiller, Dumas, Stevenson...
No debió ser nada fácil asumir el riesgo pero también imagino el deseo de concluir lo inacabado. La pregunta es qué tanto se puede saber de lo que guardaba el autor en su mente para finalizar su trabajo, a veces, poco o nada salvo que haya dejado notas, comentarios a alguien de confianza, nada se sabe, todo se imagina.
Así como hubo quienes por afición tal vez tomaron esas postas con sanas intenciones para dar merecidos cierres a las obras de los grandes que admiraban también los hubo que quisieron continuar con éxitos editoriales como el caso de Tolkien, de quien sus descendientes armaron recopilaciones de anotaciones y les dieron la forma que mejor les pareció o Stieg Larsson que dejó una saga en la cresta de la ola de las ventas y la editorial le buscó sucesores que intentaran complacer a los ávidos lectores huérfanos de sus historias.
Dejaron escritos inconclusos nombres tales como Jack London, Raymond Chandler, Jane Austin, también Schiller, Dumas, Stevenson...
No debió ser nada fácil asumir el riesgo pero también imagino el deseo de concluir lo inacabado. La pregunta es qué tanto se puede saber de lo que guardaba el autor en su mente para finalizar su trabajo, a veces, poco o nada salvo que haya dejado notas, comentarios a alguien de confianza, nada se sabe, todo se imagina.
Así como hubo quienes por afición tal vez tomaron esas postas con sanas intenciones para dar merecidos cierres a las obras de los grandes que admiraban también los hubo que quisieron continuar con éxitos editoriales como el caso de Tolkien, de quien sus descendientes armaron recopilaciones de anotaciones y les dieron la forma que mejor les pareció o Stieg Larsson que dejó una saga en la cresta de la ola de las ventas y la editorial le buscó sucesores que intentaran complacer a los ávidos lectores huérfanos de sus historias.
Así como hubo quienes dejaron obras sin completar los hubo que dejaron material que no quisieron publicar pero como en el caso de Kafka sus deseos fueron desoídos y sus letras salieron al mundo.
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La literatura es un universo plagado de talentos, de avidez lectora, de negocios y ambiciones complejas que suele dejarnos pequeñas historias como estas, sin pena ni gloria.
Ixx, 2026

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