Chelkash de Máximo Gorki
“La noche era oscura, por el cielo se movían gruesas capas de desgreñadas nubes y el mar estaba tranquilo, negro y espeso como si fuera de aceite. Despedía un aroma húmedo y salado, y murmuraba acariciador al romper contra el costado de los barcos y contra la orilla, imprimiendo un débil balanceo al bote de Chelkash. En el lejano espacio que se extendía desde la orilla, se elevaban las oscuras islas de los barcos, clavando en el cielo sus agudos mástiles con faroles de distintos colores en la punta. El mar reflejaba las luces, sembrado de un gran número de manchas amarillas que temblaban con hermosos efectos sobre su suave terciopelo, de un color negro mate. El mar dormía con el sueño profundo del trabajador rendido al terminar la jornada.”



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