Marcel Proust y la metáfora de las magdalenas
La «magdalena de Proust» es una metáfora que describe cómo un estímulo sensorial —especialmente un aroma o un sabor— desencadena de forma involuntaria y repentina un recuerdo muy vívido del pasado [05.1, 05.2, 05.8]. [1, 2, 3]
El término proviene de la célebre obra literaria En busca del tiempo perdido de Marcel Proust [05.2, 05.5]. En el primer volumen, Por el camino de Swann, el narrador prueba un trozo de magdalena mojada en té y, de forma instantánea, es transportado a su infancia, recordando vívidamente su pueblo y su casa en Combray [05.2, 05.3, 05.5]. [1]
(Google Gemini)
En las memorias de Proust:
Durante un invierno le sucede algo particular: cuando regresa a casa la madre le ofrece una magdalena con una taza de té. Sumerge el ¨pastelito¨ en la bebida, come un trozo y todo su interior se estremece de golpe. ¨ (...) Dejé de sentirme mediocre, contingente, mortal. ¿De dónde podría venir aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía ser de la misma naturaleza ¿De dónde venía y que significaba? ¨
A partir de ese momento sintió gran incertidumbre. No lograba encontrar la esencia de aquella calidez que lo regocijaba. Necesitaba darle una imagen, una forma definida. Entonces llegó a su mente el recuerdo: ¨ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray (...) cuando iba a darle los buenos días a su cuarto¨.
Este pasaje es mucho más extenso y dio como origen lo que se conoce actualmente como Efecto Proust, que se refiere a cómo a partir de determinados olores o sabores las personas podemos traer a la consciencia recuerdos que muchas veces damos por olvidados, y ha formado parte de líneas de investigación de la psicología, la neurociencia y el marketing.
(...)
Posiblemente una de las escenas imposibles de olvidar y mencionar es la de la película de Pixar y Walt Disney ¨Ratatouille¨, la cual refleja con precisión este efecto. Cuando el crítico gastronómico Anton Ego se entera que el restaurante ¨Gusteau´s¨ ganó nueva popularidad después que él mismo se había encargado de robársela tiempo atrás, decide ir a comprobarlo. Llega una noche y después de mirar despectivamente el menú le pide al salonero con cierta ¨ironía¨ que le traigan para comer ¨fresca, clara y deliciosa perspectiva¨
y reta al chef a atacarlo con lo mejor que tenga. Cuando le llevan el Ratatouille (una especialidad francesa a base de distintas hortalizas) prepara su bolígrafo para calificar en su libreta de notas, prueba un bocado y lo transporte de manera inesperada a un momento de su infancia cuando su madre le cocinaba esa misma receta. Después de eso la actitud de Ego cambia por completo, como si hubiera recibido una caricia en el alma y escribe una hermosa reseña del restaurante.
https://degustaciones-teoricas.webnode.page/l/el-sabor-olvidado-de-proust-a-ratatouille/
Proust decía que cuando todas las cosas materiales se hayan derrumbado y cuando los seres no más, entonces algo inmaterial se mantendría en pie perseverando la adversidad en el tiempo. Ese algo son el olor y el sabor que ¨ (...) aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo¨
(Op. Cit.).

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