Balaclava 1853 V - del Vals del Millonario a los gauchos argentinos

 Del "Vals del Millonario" de la banda británica Queen a las bombachas de los gauchos argentinos, un hilo de historia a través del cual nos permitimos vincular puntos inimaginables.


Del Vals del Millonario a los gauchos argentinos

Les voy a hablar de una letra de Queen y de los gauchos argentinos pero vamos a comenzar por una canción de heavy metal que nos introduce el tema, la canción es El soldado (The trooper) de Iron Maiden y cuenta una curiosa gesta militar británica, una batalla sanguinaria en la guerra de Crimea:

Captura de video Iron Maiden The trooper



Video Iron Maiden The Trooper  Youtube. 
Las imágenes de este video son de la película: 
The Charge of the Light Brigade (1968)

La guerra de Crimea de mediados del siglo XIX es el gran acontecimiento a partir de cual se hilvanan los hechos que la historia nos permite relacionar tomando como punto de partida una carga insólita de la brigada ligera de la caballería británica. Digamos que un error táctico hizo famosa la batalla de Balaclava y henos aquí rejuntando fragmentos. 

El poema de Lord Tennyson recupera la trágica carga de la brigada ligera, tornando una acción suicida y fallida en un canto heroico:

“Forward, the Light Brigade!
Charge for the guns!” he said.
Into the valley of Death
Rode the six hundred.
“¡Adelante, Brigada Ligera!
¡A por los cañones!”, dijo.
Hacia el valle de la Muerte
Cabalgaron los seiscientos.
(The Charge of the Light Brigade by Alfred, Lord Tennyson)

La carga de la brigada ligera fue una carga de caballería espectacular, muy valiente, sin duda, pero que nunca debió lanzarse. Los rusos, contra cuyos cañones atacaron frontalmente, en un alarde de heroísmo y estupidez, los seiscientos y pico húsares, dragones y lanceros británicos, pensaron que aquellos tipos debían de estar borrachos. De hecho, pidieron a los que hicieron prisioneros que les echaran el aliento: el único control de alcoholemia de una carga a caballo que se conozca.
Detrás de la bizarra carga suicida de la Brigada Ligera en Balaclava, cantada en su musculado poema por Tennyson, hay una serie de errores militares garrafales y un despliegue de imbecilidad como pocas veces se ha visto en la historia de la guerra, que ya es mucho decir.

La guerra de Crimea fue un conflicto que entre 1853 y 1856 libraron el Imperio ruso y el Reino de Grecia contra una liga formada por el Imperio otomano, Francia, el Reino Unido y el Reino de Cerdeña.
La batalla de Balaclava (25 de octubre de 1854) las tropas aliadas estuvieron al mando de Fitzroy Somerset (Lord Raglan) y con Lord Cardigan y Lord Lucan en las primeras líneas (a pesar de que estos últimos eran rivales entre sí).
Es conocido que Lord Raglan, su fracaso continuado en dar órdenes coherentes o a tiempo en el campo de batalla produjo numerosos errores, y su ignorancia ciega de la rivalidad creciente entre lord Lucan y lord Cardigan acabaría teniendo trágicas consecuencias durante la batalla de Balaclava, en la tristemente famosa carga de la Brigada Ligera. Tanto en la mencionada batalla como en Inkerman, lord Raglan mostró una completa falta de cualquier conocimiento táctico, enviando pequeñas unidades británicas a enfrentarse con contingentes rusos mucho mayores, lo que resultó en numerosas ocasiones en la total destrucción de la fuerza británica. A pesar del rosario de muestras de incompetencia por su parte, la batalla finalmente acabó en una victoria aliada, y lord Raglan fue (sic) ascendido a mariscal de campo.

La batalla fue un desastre relatado poco tiempo después por Tennyson en su mencionado poema que de alguna manera inspira a Queen en su Vals del millonario.

Tener historia y saber contarla.

La letra de El vals del millonario se inspira en un famoso poema épico británico y hace un analogía entre aquella famosa brigada heroica y una nueva brigada del amor:

Bring out the charge of the love brigade
There is spring in the air once again
Drink to the sound of the song parade
There is music and love everywhere
(Saquen la carga de la brigada del amor
Hay primavera en el aire una vez más
Beban al son del desfile de canciones
Hay música y amor en todas partes)
(El vals del millonario, Freddie Mercury)



Al final de la guerra sobran rezagos militares. Entre otras cosas babuchas que compra el entonces presidente Urquiza para Argentina.






La guerra de Crimea fue un conflicto que entre 1853 y 1856 libraron el Imperio ruso y el Reino de Grecia contra una liga formada por el Imperio Otomano, Francia, el Reino Unido y el Reino de Cerdeña. La guerra comenzó porque Rusia intentó tomar control de una región donde se encuentran algunos de los países balcánicos en la actualidad (Rumania, Bulgaria y Moldavia). En la década de 1850, esta región formaba parte del vasto Imperio otomano. Este fue un imperio musulmán gobernado desde Turquía. Rusia pretendía tener salida al Mar Mediterráneo ante el desmoronamiento del Imperio Otomano.

La batalla de Balaclava fue el escenario de un grave error estratégico producto de la desinteligencia entre cuñados: Lord Cardigan y Lord Lucan.

donde sucede la famosa carga de la brigada ligera fue un desastre contada a los pocos días por Tennyson en su poema que de alguna manera inspira a Queen. Tener historia y saber contarla.


Queen - El vals del millonario y la carga de la brigada del amor
Bring out the charge of the love brigade
There is spring in the air once again
Drink to the sound of the song parade
There is music and love everywhere
(The Millionaire Waltz, Queen)

Sale a brillar la carga de la brigada del amor
Hay primavera en el aire una vez más
Bebe con el sonido del desfile de canciones
Hay música y amor por todas partes

Lord Tennyson y la carga de la brigada ligera

"The Charge of the Light Brigade" es un poema narrativo de 1854 de Alfred, Lord Tennyson sobre la Carga de la Brigada Ligera en la Batalla de Balaclava durante la Guerra de Crimea. Lo escribió el 2 de diciembre de 1854, y se publicó el 9 de diciembre de 1854 en The Examiner.

“Forward, the Light Brigade!
Charge for the guns!” he said.
Into the valley of Death
Rode the six hundred.

Adelante Brigada Ligera!
Carguen las armas! Dijo.
Hacia el valle de la muerte
Cabalgaron los seiscientos.

La batalla de Balaclava, al mando Lord Cardigan y Lord Lucan (Lord Ranglan al comando)






A la carga, de mal rollo
Jacinto Antón
23 AGO 2008

Fue una carga de caballería espectacular, muy valiente, sin duda, pero nunca debió lanzarse. Los rusos, contra cuyos cañones atacaron frontalmente, en un alarde de heroísmo y estupidez, los seiscientos y pico húsares, dragones y lanceros británicos, pensaron que aquellos tipos debían de estar borrachos. De hecho, pidieron a los que hicieron prisioneros que les echaran el aliento: el único control de alcoholemia de una carga a caballo que se conozca.

Detrás de la bizarra carga suicida de la Brigada Ligera en Balaclava, cantada en su musculado poema por Tennyson ("Azotados por balas y metralla, / cabalgaron con audacia / en las fauces de la Muerte"), hay una serie de errores militares garrafales y un despliegue de imbecilidad como pocas veces se ha visto en la historia de la guerra, que ya es decir.

Seleccionar para una tarea tan compleja como el manejo de la caballería a dos ilustres majaderos que se detestaban y no se hablaban eran ganas de liarla

Del desastre de aquella mañana de lanza y sable del 25 de octubre de 1854 en un polvoriento valle cerca de la población de Balaclava, no lejos de Sebastopol, fue en parte responsable la enemistad entre dos hombres tan incompetentes como arrogantes y estúpidos, que mantuvieron a lo largo de sus vidas una rivalidad enconada y absurda: lord Cardigan -que lideró la carga- y lord Lucan -que le dio la orden-. Aristócratas, ricos, pijos, húsares, comandantes de los más selectos regimientos de caballería, vanidosos, crueles y memos, Cardigan y Lucan eran además cuñados.

El juicio negativo sobre esos dos infames cretinos a la greña no es algo de ahora, no crean: sus contemporáneos ya les veían así. "Todos estábamos de acuerdo en que no podía haber dos mayores cabrones que ellos", escribió el mayor Forrest, que sirvió en el 11º de húsares con Cardigan. "Llamábamos a Lucan el asno cauteloso, y a Cardigan, el asno peligroso". Otro oficial que sirvió con ambos generales anotó en su diario: "Cuanto más veo a lord Lucan y a lord Cardigan, más los desprecio. Qué ignorancia tan crasa y qué temperamento tan altivo".

Toda la sociedad británica se quedó de piedra cuando al formarse el ejército que debía combatir al oso ruso en Crimea se eligió a Lucan para mandar la caballería y a Cardigan para que se hiciera cargo de una parte de ésta, la Brigada Ligera. Poner a Cardigan nominalmente bajo el mando de su odiado cuñado y seleccionar para una tarea como el manejo de la caballería a dos encopetados majaderos que se detestaban y no se hablaban era ganas de liarla. "Individualmente, ninguno de los dos estaba capacitado para el puesto que ocupaba; juntos eran un desastre", señala Norman F. Dixon en su imprescindible Sobre la psicología de la incompetencia militar (Anagrama, 2001).

James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan (1797-1868), ha conseguido el raro privilegio de la unanimidad histórica en cuanto a su estulticia. Incluso el historiador militar John Keegan le tacha de estúpido, dominante y vengativo. "Tiene tanto cerebro como mi bota", resumió el capitán Portal, del 4 º de Dragones Ligeros. Único varón entre siete chicas, creció rodeado de atenciones y nunca dejó de ser en el fondo un niñato rico y malcriado. Esbelto, rubio y de ojos azules, era gran espadachín y hábil jinete. Desde joven destacó en la monta de todo tipo. Se ve que la propia reina Victoria hubo de darle un toque por sus escandalosos asuntos de cama. Se casó con una divorciada y luego con la excéntrica Adeline de Horsey (sic). No tuvo hijos (de ahí su frase al lanzarse a la carga en Balaclava: "¡Ahí va el último Brudenell!"). Utilizando, como Lucan, el vergonzoso sistema de compra de cargos en el ejército británico, Cardigan ascendió en poco tiempo de corneta a comandante. Como coronel del 11º de Húsares gastó enormes sumas para convertir al regimiento en el más ridículamente chic de la caballería británica (sus apretados pantalones carmesí eran el hazmerreír de la sociedad: les llamaban Cherry Bums, culos de cereza -Cherubins cuando había damas presentes-). La carrera militar de Cardigan está jalonada de polémicas a causa de las injusticias y abusos que cometió contra sus oficiales.

George Charles Bingham, tercer conde de Lucan (1900-1888), era hasta peor que Cardigan. A sus mismos defectos hay que añadir la brutalidad con la que administró sus tierras en Irlanda, condenando al hambre a millares de campesinos. Él también compitió para hacer de su regimiento favorito, el 17 º de Lanceros (que cargó con el 11º de Húsares en Balaclava), el más guay. Los conocían como los dandis de Bingham.

La aversión mutua entre Lucan y Cardigan parece que empezó por una tontería: el primero dejó caer que la carrera militar de Cardigan iba más lenta que la suya. Que Lucan se casara con la hermana pequeña de Cardigan, lady Ann (tuvieron seis hijos), no sirvió para unirles, sino al contrario. La chica se quejó a su hermano de que su marido la trataba mal, Cardigan se enfrentó a Lucan, éste se enfureció por la intromisión y ya ni Wellington, que lo intentó, pudo arreglar las cosas entre ellos.

Y así tenemos a los dos condes, generales y mentecatos aquel día en Balaclava. Cuando llegó a Lucan la inextricable orden de lord Raglan (otro incompetente) de moverse, orden que el mensajero, el vehemente capitán Nolan, pareció explicar como que había que cargar a la brava contra los cañones rusos (la cadena de responsabilidades sigue siendo objeto de estudios y debates), el jefe de la caballería mandó a su cuñado atacar. Cardigan, consciente de que era un suicidio, respondió petulante: "Sin duda, milord, pero permítame señalarle que hay una batería al frente, otras en ambos flancos y fusileros rusos por todas partes". El mal rollo impidió una mayor comunicación y que la orden fuera aclarada (en realidad, Raglan pedía atacar en una zona que no se podía divisar desde la posición de la caballería: toda una chapuza, vamos). De ser personas sensatas, Lucan y Cardigan probablemente habrían podido impedir el desastre. Pero el chulesco Cardigan cargó y los cañones rusos deshicieron la Brigada Ligera en un pandemónium de cañonazos, jinetes mutilados y caballos destripados (véase la extraordinaria El valle de la muerte, de Terry Brighton, Edhasa, 2008).

Cardigan y Lucan sobrevivieron a la guerra y en última instancia salieron bien librados de aquella necia catástrofe de la carga, devenida épica. El primero falleció al caer de su caballo en su finca, y el segundo, en su cama, octogenario y mariscal de campo. Ni siquiera fueron capaces, los muy miserables, de reconciliarse sobre la sangre de aquellos bravos hombres de cuya muerte tuvieron tanta responsabilidad.


SOBRE LA FIRMA
Jacinto Antón
Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.


William Russell, the correspondent who witnessed the battle, wrote “our Light Brigade was annihilated by their own rashness, and by the brutality of a ferocious enemy”. Public outcry soon followed and obliged the British crown to attempt propaganda efforts to appease its citizens.  The most significant of these actions was the appointing of Roger Fenton as the world’s first official war photographer.






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