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La memoria en el gigante enterrado de Kazuo Ishiguro

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  Imagen de Financial times Abril 2021 ¿OLVIDO Y PUNTO FINAL?  Una lectura sobre El gigante enterrado de Kazuo Ishiguro.  Gustavo de Paredes Lea la nota original y completa En el sitio del autor haciendo click ACÁ I.- El punto de Ishiguro No deja de sorprender que algunos lectores ubican la séptima novela de Kazuo Ishiguro, El gigante enterrado, en el mismo escaño de obras como Juego de Tronos y El señor de los anillos, debido a que entre sus páginas se congregan seres maravillosos. Es el caso de Querig, un temido dragón hembra, y de insólitos guerreros que comparten territorio con ogros, duendes y barqueros cuyas naves se deslizan sobre aguas extrañas. Tal juicio también es sorpresivo para el Nobel de Literatura 2017, quien con desnuda sinceridad admite desconocer las producciones librescas de George R. R. Martin y J. R. R. Tolkien, y no se diga las exitosísimas versiones para la gran pantalla a que dieron lugar, y que hoy podrían ser bastante más conocidas que las narra...

Kurtz: I've seen horrors... horrors that you've seen

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  Kurtz: I've seen horrors... horrors that you've seen. But you have no right to call me a murderer. You have a right to kill me. You have a right to do that... but you have no right to judge me. It's impossible for words to describe what is necessary to those who do not know what horror means. Horror... Horror has a face... and you must make a friend of horror. Horror and moral terror are your friends. If they are not, then they are enemies to be feared. They are truly enemies! I remember when I was with Special Forces... seems a thousand centuries ago. We went into a camp to inoculate some children. We left the camp after we had inoculated the children for polio, and this old man came running after us and he was crying. He couldn't see. We went back there, and they had come and hacked off every inoculated arm. There they were in a pile. A pile of little arms. And I remember... I... I... I cried, I wept like some grandmother. I wanted to tear my teeth out; I didn't...

Jijiji Chernobyl y los años peligrosos

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La gloriosa Jijiji formó parte del álbum Oktubre de 1986. Democracia reciente en Argentina, hormiguero militar, inestabilidad económica pero un horizonte amplio por delante. Todo parecía posible. Nos duraba la hiel de la guerra, la emoción del mundial y en un mundo ganado por el pop de la mano de mtv.  Una vez le hice el amor... En ese contexto sucede lo de Chernobyl, una planta nuclear soviética estalla y el mundo observa con horror un posible final para el comunismo pero también una advertencia para el resto. Todos esos temores palpitan en Oktubre junto a la nostalgia de una era y el presagio de lo que vendrá. No lo soñé...  Parece un grito desesperado ante la pesadilla de la que queremos despertar. Dicen que el Indio dijo que esta letra es anterior pero a quien no le hizo correr un escalofrío por la espalda, máxime cuando al final suenan las sirenas a la voz de Chernobyl, Chernobyl... Tengo para mí que el pago desatado cuando rompe el ritmo de Jijiji es la suelta de energía...

Caronte de Lord Dunsany en Saturday review

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Saturday Review, 20 de agosto de 1910 Traducción: Juan Pablo Guevara para Lecturia Sinopsis: «Caronte» ( Charon ) es un cuento del escritor irlandés Lord Dunsany, publicado el 20 de agosto de 1910 en Saturday Review . Desde tiempos inmemoriales, Caronte conduce su barca por el río de los muertos, sometido a una tarea tan antigua que su cansancio parece haberse incorporado al orden mismo de la eternidad. Nada cambia en su mundo gris hasta que, de pronto, las almas comienzan a presentarse por millares, cuando antes lo hacían apenas de cincuenta en cincuenta. Caronte no se pregunta por la causa de aquella multitud inesperada: su deber consiste únicamente en inclinarse hacia adelante y remar. Caronte Lord Dunsany (Cuento completo) Caronte se inclinó hacia adelante y remó. Todo era uno con su cansancio. Para él no era cuestión de años ni de siglos, sino de vastos caudales de tiempo, de un antiguo peso y de un dolor en los brazos que había pasado a integrarse en el orden establecido po...

Toulouse - La riviere

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"J'entends une profonde rivière /  couler de toi à moi./  Des galets y glissent /  au fond de son lit /  au gré du courant. //  Il y a des tourbillons, /  il y a des reflets, /  il y a des vagues sur la berge. //  Quelqu'un a laissé sur la grève, /  une page de journal froissée. //  Il est écrit que la-bas, il pleut, /  alors qu'ici, le soleil flamboie. //  Tu t'appuies sur mon épaule /  pour avancer dans l'eau glacée /  et je sens tes doigts sur ma peau. //  Laisse ainsi ta main /  car c'est moi que tu portes." Titi Robin Poème extrait du recueil "Je t'ai bue sans sucre, mon amertume" / Editions Riveneuve / mai 2019

Marcel Proust y la metáfora de las magdalenas

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La «magdalena de Proust» es una metáfora que describe cómo un estímulo sensorial —especialmente un aroma o un sabor— desencadena de forma involuntaria y repentina un recuerdo muy vívido del pasado [05.1, 05.2, 05.8]. [1, 2, 3] El término proviene de la célebre obra literaria En busca del tiempo perdido de Marcel Proust [05.2, 05.5]. En el primer volumen, Por el camino de Swann, el narrador prueba un trozo de magdalena mojada en té y, de forma instantánea, es transportado a su infancia, recordando vívidamente su pueblo y su casa en Combray [05.2, 05.3, 05.5]. [1] (Google Gemini) En las memorias de Proust: Durante un invierno le sucede algo particular: cuando regresa a casa la madre le ofrece una magdalena con una taza de té. Sumerge el ¨pastelito¨ en la bebida, come un trozo y todo su interior se estremece de golpe. ¨ (...) Dejé de sentirme mediocre, contingente, mortal. ¿De dónde podría venir aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero ...

Boris Vian, el lobo hombre en Paris

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El lobo-hombre de Boris Vian (1947). 29 de enero de 2015 - 19:15 -  Tertulia Blanca El lobo-hombre de Boris Vian (1947) “…la historia es enteramente verdadera, ya que me la he inventado yo de cabo a rabo…” (La espuma de los días, 1946) El 23 de junio de 1959 se estrenaba la primera adaptación cinematográfica de una novela de Vian en una sala de París, Escupiré sobre vuestras tumbas. Tras disputas con el director, Boris había quedado fuera del proyecto. Por eso, entró a hurtadillas en el cine y, no sabemos si porque la película era bastante mediocre, murió sobre la butaca a los 39 años, víctima de una crisis cardíaca. Su muerte como su obra… Que se celebrara en Francia el cincuentenario de su muerte sin duda le hubiera hecho reír a Vian, gran adepto al humor negro y “sátrapa trascendente” del Colegio de Patafísicos (ciencia inventada por los surrealistas, a los que tanto debía, dedicada al estudio de las soluciones imaginativas y las leyes que regulan las excepciones). El reconocimi...